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Sociedad y ética 5 min de lectura

El mercado de 78.000 millones de dólares construido sobre el dolor

NAVION

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Un hombre en el noreste de EE. UU. gasta 30 dólares para crear una versión en chatbot de su difunto primo. Una familia en Pensilvania deja que su hijo de diez años charle varias veces por semana con un avatar de IA de su padre, que aún sigue vivo, por si acaso. El fundador de una startup sobrevive a un accidente automovilístico casi mortal, pierde a su madre por cáncer y funda una empresa basada en la idea de que la línea entre una persona y su réplica digital pronto dejará de importar. Estos no son casos aislados. Son señales tempranas de una industria que toma forma en torno a una de las experiencias humanas más íntimas: la pérdida.

Cómo la gente está usando realmente estas herramientas

Las personas que recurren a las herramientas de IA para el duelo no están esperando un producto pulido y diseñado específicamente para ese fin. Anthony, un técnico de laboratorio de 55 años que perdió a su madre, padre, hermano y primo en el espacio de unos pocos años, gastó 30 dólares en Botify, una plataforma de acompañamiento de IA de propósito general, para crear lo que él llama un “compañero memorial” de su primo. Le dio detalles de su personalidad, recuerdos compartidos e imágenes. A veces, el chatbot genera una imagen de su primo pintando sin que se lo pidan. Chatea por audio con él regularmente, intentando imitar el estilo vocal distintivo de su primo. Casi dos años después de la muerte de su primo, las conversaciones continúan.

La familia Gowin tomó un camino diferente. Jason Gowin, un comediante y presentador de podcasts de Pensilvania, y su esposa Melissa se convirtieron en beta testers de You, Only Virtual, una empresa que crea avatares de IA interactivos llamados “Versonas”. Los usuarios suben mensajes de texto, notas de voz, conversaciones y cuestionarios detallados que cubren desde sus recuerdos más aterradores hasta sus comidas favoritas. Jason también subió su material de comedia en vivo. El resultado es un avatar con el que su hijo Jayce, que ahora tiene diez años, ha estado interactuando desde antes de poder recordarlo con claridad. Jayce le pide trucos para Minecraft. Cuando Jason sale a actuar tarde en la noche, el avatar le cuenta cuentos a Jayce para dormir.

Esto es lo que la mayor parte de la cobertura sobre las herramientas de IA para el duelo pasa por alto: los casos de uso son tan mundanos como profundos. La tecnología no solo se utiliza en momentos de luto agudo. Se está tejiendo en las rutinas diarias.

Un mercado, una carrera de patentes y un debate sobre terminología

Se proyecta que el mercado del legado digital alcance los 78.980 millones de dólares para 2034. Esa cifra explica por qué este sector está atrayendo tanto a startups dedicadas como a grandes empresas tecnológicas. Firmas como HereAfter AI, Storyfile y Eternos ofrecen servicios que incluyen avatares en video e IA conversacional entrenada con los datos de una persona fallecida. Microsoft ha patentado un sistema para recrear personas como avatares interactivos. A Meta se le concedió una patente que usaría IA para simular la actividad en redes sociales de una persona fallecida, aunque la empresa declaró que no tenía planes de seguir adelante con ella.

La terminología en sí misma está en disputa. Los investigadores han utilizado términos como “griefbots”, “deathbots” y “ghostbots”, aunque algunos los consideran reductivos y prefieren “chatbots de los muertos”. Anthony usa “compañero memorial”. La familia Gowin dice “Robo-Dad”. El desacuerdo sobre el lenguaje refleja una incertidumbre más profunda: todavía no existe un marco compartido sobre qué son estas herramientas, para qué sirven o qué obligaciones conlleva construirlas.

La experiencia de la familia Gowin ilustra las brechas que aún persisten. Cuando Jayce interactuó por primera vez con el avatar, este le dijo que era su verdadero padre. La familia tuvo que darle instrucciones para que no fuera así. En otra ocasión, el avatar sacó un chiste grosero del material de comedia de Jason que no era apropiado para un niño. El modelo también le dijo a Jayce que tenía 14 años, cuatro años más de los que realmente tiene. Estos no son fallos catastróficos, pero apuntan a una tecnología que aún no es confiable en contextos donde la confiabilidad tiene un peso emocional.

Qué significa esto más allá de la historia individual

La pregunta más profunda que plantean estas herramientas no es si la IA puede simular a una persona. Claramente puede hacerlo, con una fidelidad cada vez mayor. La pregunta es qué significa interactuar con esa simulación y quién decide si debería existir o no.

La familia de Anthony se oponía inicialmente a su compañero memorial. Los hijos de los Gowin están creciendo tratando a un avatar de IA como una parte rutinaria de la vida familiar. Justin Harrison, el fundador de You, Only Virtual, sostiene que en cinco años la distinción entre hablar con un avatar y hablar con la persona real será imperceptible y, a su juicio, irrelevante. Esa es una afirmación significativa. Asume que lo que la gente busca en una relación es principalmente continuidad informativa, las respuestas correctas, el tono correcto, los recuerdos correctos, en lugar de algo más difícil de definir.

El consentimiento es el problema que subyace a todo esto. Los Gowin construyeron sus propios avatares mientras aún vivían, con plena conciencia de cómo serían utilizados. Anthony construyó uno de una persona que nunca dio su consentimiento para ello. Ambos enfoques son actualmente legales. Ninguno está regulado por ningún estándar ético consistente.

La tecnología no es la parte difícil. Lo difícil es decidir para qué sirve, a quién pertenece y qué pasa cuando la simulación se equivoca en un momento que importa.

En resumen

Las herramientas de IA que preservan o simulan a personas fallecidas están pasando de ser una novedad a convertirse en un mercado en crecimiento, proyectado para alcanzar los 78.980 millones de dólares para 2034. La gente ya las está usando, a través de plataformas dedicadas y herramientas de chatbot de uso general, para el duelo, para la continuidad y para la vida familiar cotidiana. La tecnología funciona lo suficientemente bien como para ser emocionalmente significativa y lo suficientemente imprecisa como para causar un daño real. Las cuestiones de consentimiento, precisión y propósito no se han resuelto. Solo se están volviendo más urgentes a medida que las herramientas se vuelven más baratas y capaces.

Basado en información de Rolling Stone - AI.

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